martes, 6 de marzo de 2012

El roble centenario

Una antigua leyenda de la Sierra de Gata cuenta cómo dos gitanos llegaron desde las tierras pantanosas de León a las secas llanuras de Extremadura. Los gitanos acamparon en la ribera de un río y sacaron una hogaza de pan y un buen vino, mientras encendían una fogata para calentarse y ahuyentar a los animales que pudieran rondar cerca.
Uno de ellos fue a buscar agua con un cántaro y se quedó embelesado por el brillo de un objeto en las aguas profundas. Sin poder contener la curiosidad y las ganas de arrojarse al río para coger aquel objeto brillante, segundos más tarde, buceaba ya en las frías aguas.
A punto de quedarse sin oxígeno, llegó hasta el objeto y, para su sorpresa, descubrió que no era de oro ni de plata, ni de ningún otro metal precioso. Entonces comprendió el engaño.
Nunca había creído los rumores ni las leyendas de los ancianos, pero en esta ocasión pudo comprobar en persona lo que estaba sucediendo. De entre las aguas surgió una enorme raíz, dura como las montañas leonesas y fuerte como diez hombres juntos, que arrastró al gitano hasta un tronco hundido destrozándolo sin compasión.
Cuando el otro gitano salió en busca de su compañero, se fijó en un árbol que habían visto al llegar y comprobó que había aumentado su estatura; había crecido de manera desmesurada hasta convertirse en un enorme roble con ramas en forma de brazos humanos. Ante semejante visión, el muchacho salió corriendo despavorido y salió del bosque sin mirar atrás.
Desde entonces, la leyenda cuenta que si uno va al Pantano de Borbollón y oye un extraño silbido, se trata en realidad del espíritu del gitano que, atrapado entre las ramas del viejo roble, agita sus brazos para avisar del peligro.
Ismael Buénaga Fuente

1 comentarios:

Anónimo dijo...

mui buenas las leyendas .

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